Autoengaño IV: ¿y ahora qué?

Así están las cosas: primero te enfadas, luego me enfado, te enfadas tu otra vez, me enfado yo de nuevo, decido sacarte de mi vida y a consecuencia de ello me sacas tu de la tuya. Situación actual, pues, enfado de cabezotas sin remedio. Así, a primera vista y teniendo en cuenta que en el ejercicio de ciencia ficción haya acertado realmente con tu interpretación de los hechos, parece evidente que la que debe acercarse e intentar solucionar las cosas soy yo ¿o no?

Pues tal vez no. Pensemos primero en qué quiero conseguir ¿volver a la insoportable situación de antes en plan “no pasa nada”? Pues no, la verdad. Lo que quiero es que de una vez por todas seamos capaces de hablar como dos adultos, de decirnos todo lo que nos tengamos que decir y decidir y el camino para conseguirlo no es precisamente quitarle hierro al asunto e intentar hacer las paces como si fuéramos dos niños chicos. Es más, eso ya lo hemos hecho varias veces y el resultado es evidente que no tiene nada que ver con lo esperado, así que debo pensar en qué hacer… cómo actuar.

Tal vez lo mejor sea quedarme quieta y esperar. Esperar y observar. Ver qué haces. La verdad, si yo no soy capaz de arrancarte de mi alma por un enfado (por muy grande que haya sido éste) dudo mucho que tu puedas hacerlo. Es más, estoy prácticamente convencida de que no aguantarás ni una semana así, aunque se suponga que el más tozudo de los dos eres tu… A pesar de que no soportes el alejamiento durante una más de una semana, tampoco te acercarás, te limitarás a espiarme, a ver que hago, si estoy, si no… Así que, más o menos, calculo que esta situación durará un mes, como mucho, mucho, mucho, muchísimo, dos meses. ¡¡¡Un mes!!! Desde hace un año no hemos aguantado más de una semana sin hablar, sin estar juntos, sin saber el uno del otro. Un mes así implica una circunstancia más que extraordinaria… Eso es lo que necesito, algo extraordinario, algo que no haya pasado nunca, algo lo suficientemente importante como para dar pié a la conversación que no puede mantenerse, que no debe mantenerse salvo que no haya más remedio. Sí, eso es lo que necesito!!!!

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